martes, 22 de noviembre de 2016

La Educación Emocional, una opción real


Parte Expositiva
Marisol Martínez Velázquez
Los problemas en los adolescentes, específicamente de índole emocional son situaciones complejas y paradójicas que capturan por completo la atención y los pensamientos de los alumnos dentro de la institución; los problemas emocionales se destacan como circunstancias incontrolables, contextuales e individualistas desde el punto de vista de los jóvenes, con consecuencias negativas altamente reveladoras. Como los siguientes autores nos mencionan que “Los acontecimientos vitales estresantes son un importante factor de riesgo para el ajuste adolescente tanto interno como externo” (Oliva, Jiménez, Parra, Sánchez 2008. p. 59). A través de esto podemos confirmar los supuestos que quiero abordar en el tema.
            Ahora bien: el problema que se puede mirar desde esta perspectiva y dentro del tema es la poca importancia, de los creadores de las reformas y los contenidos curriculares, por una educación integradora u holística, ya que la importancia por temáticas específicas y la nula capacitación de los maestros para impartir o enseñar a manejar las emociones y sentimientos de los alumnos es lo que imposibilita que se establezca una formación emocional desde la educación inicial. Se ha intentado introducir temas sobre la integración de la currícula con el manejo de las emociones pero como sociedad nos cuesta el reconocimiento y manejo de estos, por consiguiente es incongruente el poder llevarlo a la práctica y a la enseñanza. Corroboramos este problema a través de lo siguiente que se menciona “Cuando la vida emocional de los niños está alterada, inmediatamente su funcionamiento se resiente en aquellos contextos esenciales en los que emplean la mayor parte de su tiempo: la familia y la escuela. En ambos contextos podríamos identificar tres áreas principales de afectación: funcional, conductual emocional e interpersonal” (Del Barrio, Carrasco 2016. p. 58). Si la visión de varios autores es integrativa la educación debería de ser por consiguiente igual, no se puede hablar de una integración educativa si solo se aplica al problema y no a la intervención de esta. Ahora bien dicho esto podemos apreciar que tenemos un problema aún más especifico con una consecuencia a largo plazo, ya que produciremos generaciones de adultos sin reconocimiento de sí mismos como seres armónicos e integrados.
Consideremos ahora que a través de la diversa documentación la solución a esta situación que acontece en los jóvenes y captura su atención por completo es la enseñanza del reconocimiento de sentimientos y emociones; así como también el poder trabajar con ellos y manejarlos, fomentando que existen consecuencias positivas y negativas con las cuales se puede trabajar de estos; por lo tanto mi solución es humanizar la educación a través de la enseñanza de ser seres humanos como tal. Estableciendo así una educación holística, la cual esté preocupada por el ser humano con todo lo que lo forma como tal y al mismo tiempo lo apoye dentro de su proceso de aprendizaje, teniendo en cuenta sus debilidades y virtudes como persona en desarrollo.
Referencias:
·         Oliva A, Jiménez J, Parra A, Sánchez I. (2008). Acontecimientos Vitales Estresantes, Resiliencia y Ajuste Adolescente. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica. (N.13), p. 53-62.

·         Del Barrio V, Carrasco M. (2016). Problemas conductuales y emocionales en la infancia y la adolescencia. En ¡Padres y Maestros! (N.365), p. 55-61. DOI: pym.i365.y 2016.008.

Parte Argumentativa
Marisol Martínez Velázquez
            Durante mucho tiempo me ha llamado la atención la vinculación del proceso de aprovechamiento escolar con los problemas emocionales que los adolescentes pueden llegar a tener y que estos se vean priorizados por ellos dentro de su desenvolvimiento escolar. Por lo tanto es necesario ayudar a incrementar las competencias en los jóvenes y así desarrollar una relación bastante demostrativa.
Para ilustrar mejor se explica que existen dos variables para lograr este progreso, las cuales son: su incidencia en el aprendizaje académico y en una mayor integración social (Repetto y Pena, 2010). Sin embargo en nuestro país no se cuenta con un fomento integrativo, se busca que la educación solo se base en conocimientos y aprendizajes concretos, ya que las emociones no pertenecen a la enseñanza. Por ejemplo cuando los maestros mismos no se reconocen como seres humanos con emociones, sentimientos e impulsos.
Para esto tenemos que partir de una capacitación terapéutica previa a los docentes, las cuales les brinde herramientas positivas para su desenvolvimiento personal y dentro del salón de clases, ya que se busca que ellos puedan llevar esta enseñanza al aula y lograr así anclarla en los alumnos.
A esto se añade que para poder contribuir al aprendizaje emocional es necesario principalmente tomar en cuenta el objetivo de una integración educativa, está con el fin de obtener un logro académico; para esto se tendrán que tomar en cuenta varios factores influyentes, como por ejemplo la definición y evaluación del rendimiento académico; ya que si no se empieza por redefinir las bases y concretarlas no se sabrá por donde es necesario empezar.
Una vez definidas que es el rendimiento académico y como se puede medir; por otro lado tenemos una variable bastante interesante la cual nos menciona que la medida en que el aprendizaje socio-emocional se entreteje dentro de los contenidos de las materias tradicionales, con el fin de hacerlas más interesantes, ya que si le damos un sentido humano a las materias o asignaturas el alumno contará con conocimientos más reales los cuales se volverán conocimientos a largo plazo y estáticos (aprendizajes fijos o inmóviles)  para ellos.
Por ejemplo: las matemáticas pueden convertirse en una idea definitiva dentro del cerebro del alumno si se las traducimos a problemas de la vida real o las utilizamos en acontecimientos de su vida cotidiana; cuando se inició la euforia de “Pokemon Go” varios maestros de matemáticas lo utilizaron para poder enseñar los ángulos y como calcular estos, por lo tanto los alumnos adquirieron el conocimiento más fácilmente.
Por último tenemos el tercer factor, el grado en que los programas o contenidos mejoren en los alumnos su adaptación social y emocional a la escuela y les vinculen más a los compañeros y adultos, mayor será su rendimiento académico y esto se ve reflejado de manera en la atención que el alumno le da a sus situaciones emocionales, ya que prioriza por lo tanto la escuela o las asignaturas pasan desapercibidas.
Definitivamente no hay que olvidar el impacto directo que tiene la salud en el potencial educativo de adolescentes y jóvenes. La salud es un factor indispensable para la sustentabilidad del desarrollo, ya que las buenas condiciones físicas y mentales contribuyen a mejorar y potenciar el rendimiento escolar. Esto es observable cuando un alumno tiene problemas de salud, está más enfocado en cómo se siente y lo mal que lo pasa mientras algo le duele, y solamente piensan en cómo dar solución a lo que les acontece.
Ahora bien: cuando hablamos de salud es un conjunto mental, físico y psicológico, ya que debemos reconocernos y reconocer a los alumnos como un conjunto que los hace seres humanos, con pensamientos, emociones, sentimientos, conocimientos e historicidad, por eso mismo es necesario tener y mantener alumnos completamente sanos, si se obtienen o se mantienen el conocimiento cobrará otro sentido y formará parte de su diverso bagaje de conocimientos permanentes.
Es oportuno ahora hablar de la propuesta que me parece favorable para poder reaccionar ante lo mencionado con anterioridad, dentro de mi asignatura se busca que el alumno se reconozca como una persona democrática, participativa y social, para esto me enfoco primero en que el alumno se reconozca como un individuo único y esto es a través de la auto exploración, interna y externa, reconociendo emociones, sentimientos, impulsos, gustos, debilidades y fortalezas, ya que por medio de este plan de acción se va forjando un concepto positivo de autoestima, respetando sus propias ideas de pensar y así lograr al final ser un ser social.
Como se ve aún es necesario contar con maestros que ubiquen esta necesidad dentro de la educación y que busquen el poder adquirir conocimientos sobre la educación emocional y las consecuencias de no enseñar a través de esta, empezando así a reconocerse como seres humanos que imparten o llevan un papel de enseñanza, el cual pueden explotar por medio de la adquisición y un reconocimiento de emociones y situaciones positivas y negativas que afectan los procesos.

Referencias
Repetto, E. y Pena, M. (Octubre de 2010). Las competencias socioemocionales como factor de calidad en la educación. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación. (N.5), p. 83-95.
Maddaleno M, Morello P, Infante-Espínola F. (2003). Salud y desarrollo de adolescentes y jóvenes en Latinoamérica y El Caribe: desafíos para la próxima década. Salud Pública Mex. (N.45), p. 32-39.